Aunque en la actualidad las dunas de Chipiona han desaparecido casi en su totalidad, ya que salvo las que existen a continuación del Sanatorio de Santa Clara hasta las tres piedras, existieron en Chipiona hasta finales de los años sesenta gran cantidad de ellas, a las que los chipioneros llamábamos "cerros".

La Punta del Perro, es el vocablo por el que se conoce tanto en las cartas de navegación como en todos los mapas generales, a esta incisión de la costa de Chipiona en el Atlántico, situada a pocos kilómetros de la desembocadura del Guadalquivir.

El Cónsul Quinto Servilius Cæpión, es el personaje del cual se deriva el nombre de nuestro pueblo, Chipiona. Sobre un emplazamiento próximo a tres kilómetros de nuestra costa levantó una torre, año 139-140 antes de Jesucristo, según los geógrafos clásicos Estrabón y Pomponio Mela, definiéndola como el "Kaipionis Pyrgo" y "Monumentum Cæpionis" respectivamente.

En estos días (marzo de 2018) estamos viendo cono se están quitando de la popular Plaza de la Iglesia de Chipiona los tocones de las palmeras que durante un siglo han adornado y dado belleza a esta singular e histórica plaza. Ya en 1867 esta plaza estaba pavimentada, aunque no de cemento como estuvo hasta el año 1998 cuando se restauró la última vez, y antes de colocárseles las palmeras que hasta la actualidad ha tenido, estuvo plantada de árboles de acacias hasta principio de siglo XX.

El lugar del emplazamiento es perfecto y los atardeceres allí son espectaculares. La casa se identifica rápidamente desde lejos por su distintiva torreta y no pasa inadvertida a las miradas curiosas. Su cercanía con Chipiona hace que el chipionero se lo tome como algo identificativo o propio, no pocos pintores de nuestro pueblo le han dedicado algunos de sus óleos a este edificio.

A los pies de la nave del evangelio adosada a la fachada principal está situada la torre del campanario, de cuerpo cuadrangular y rematada por chapitel. El primer cuerpo presenta en su cara sur vanos rectangulares para iluminación del interior y a nivel de la cornisa, en su cara sur y oeste, dos relojes públicos mirando a la Plaza de Juan Carlos I, la maquinaria de estos relojes data del siglo XIX. Del mismo modo pares pinjantes en cada frente continuando la línea de las pilastras del campanario.

La costa de Cádiz estuvo llena de unas construcciones militares llamadas búnkers (en Chipiona fortines), que ahora está catalogando la Junta de Andalucía. La mayoría de la gente suele relacionarlos con la guerra civil española, pero no es así, pertenecen a la época de la segunda guerra mundial y se construyeron en previsión de una hipotética invasión aliada en nuestra costa.